Anteproyecto para una urbanización en Pinamar, en colaboración con el estudio Adamo-Faiden
Tipología: Conjunto de viviendas colectivas de densidad media-baja, infraestructura de estacionamiento y comercio.
Estructura del Conjunto:
- 8 Tiras longitudinales.122 Casas en dos niveles divididas en unidades de 83 m2 y 104.65 m2
- 4 Torres exentas con Planta Baja comercial y 3 niveles de viviendas totalizando 48 unidades de 51.50 m2 c/u.
Superficies:
- Superficie de viviendas en tiras: 12.400 m²
- Superficie 4 torres 3.700 m² total ( 420 m2 de comercio,420 m2 de amenities, 380 m2 Areas comunes , 2472 m2 vivienda)
- Superficie Estacionamiento Subterraneo para 121 autos: 3.847 m²
- Capacidad Total de Cocheras: 193 unidades (72 sobre superficie + 121 en cocheras enterradas).
- SUPERFICIE TOTAL:19.947 m²
Memoria:
El Anteproyecto para Náyades 142 se estructura a partir de crear una urbanidad propia, un tejido que recre la idea de barrio en el interior de la manzana conectándose y vinculándose con la ciudad en un punto estratégico de la misma por su cercanía al centro, a las escuelas (Corredor Educativo) y al polideportivo municipal.Náyades142 propone un punto medio entre las típicas viviendas aisladas de la costa argentina, generalmente en loteos dispersos y la vivienda multifamiliar comprimida en terrenos que siempre resultan chicos.
En una manzana atípica por su forma e irregular por su topografía el anteproyecto plantea consolidar un tejido urbano interno, controlado y predominantemente peatonal que se desarrolle dentro del médano y su masa forestal. Se diseña una red de calles internas que articulan la llegada a pequeñas plazas internas que a la vez conectan con las plantas bajas de las torres y las tiras de viviendas agrupadas. La secuencia calle, plaza, vivienda califica el suelo común tomando la vitalidad de la escala de vecindario histórica dentro de una atmósfera de barrio en el centro del bosque.
El conjunto distribuye su programa para optimizar el asoleamiento, las visuales y el respeto por los arboles existentes. Establece, además, una diferenciación clara entre los flujos vehiculares y peatonales, así como los ingresos privados y públicos:
Las casas en tira se vinculan de manera directa con el terreno. Poseen ingresos independientes desde las calles comunes comunales y expanden sus áreas sociales hacia patios privados. El acceso a las viviendas en dúplex en planta alta y a los departamentos de las torres se realiza a través de circulaciones comunes abiertas, integrando pasarelas elevadas que permiten recorrer el paisaje a la altura de las copas de los árboles.
Las plantas bajas de las 4 torres actúan como los centros neurálgicos y de servicios del conjunto.
En cuanto a la materialidad se busca una abstracción material que resalte el valor del entorno. Las tiras residenciales se dividen en dos capas: una planta baja transparente y permeable bajo una volumetría superior monolítica revestida con un patrón continuo de tejas oscuras. Estas envolventes continuas de techos inclinados dotan al conjunto de una silueta tectónica y contemporánea de gran carácter que hace pie en lo vernáculo relacionándose directamente con el chalet pinamárense que se caracteriza por sus techos de grandes pendientes.
Por otra parte, las torres se manifiestan a través de una grilla estructural geométrica limpia de hormigón que enmarca grandes paños de vidrio. Cada vivienda en la torre cuenta con un zaguán encubierto, un espacio intermedio profundo concebido como una terraza protegida que incorpora chimeneas o parrillas, diseñada para disfrutar de la vida al aire libre en la costa Argentina, instancia que revive el patio de la casa de playa como el lugar donde la vida sucede.